Sembrar

Es posible repartir lo que se tiene y
aumentar la riqueza; también es posible mostrarse avariento y perderlo todo.

En cualquier sociedad hay ganadores y perdedores. La diferencia entre los unos y los otros radica en los valores o principios que siguen. El principio de sembrar establece que es posible dar y volverse más rico, lo cual significa que está en nosotros el volvernos más ricos o más pobres.

La diferencia radica en si nos aferramos fuertemente a nuestro dinero, ideas y sueños, o si utilizamos lo que poseemos para ayudar a otros. En otras palabras, estamos hablando de un flujo, de una corriente; es decir, recibimos para tomar parte para nosotros mismos y dar otra parte a los demás. Si tomamos sólo para nosotros, estamos deteniendo el fluir y represando la corriente.

BENEFICIOS

Cuando sembramos en otros, obtenemos:

  1. Encontramos punto de equilibrio entre las acciones de consumir y de dar a otros. Si no nos comemos todo el trigo y separamos unas semillas y las sembramos, cosecharemos diez o cien veces más de lo sembrado.
  2. Sembrar es realmente asegurar el futuro, porque si dejamos de sembrar, no podemos volver a recolectar.
  3. Al sembrar en otros, al cultivarlos, nos cultivamos a sí mismo.  Sembrar en vida es un asunto crucial porque cosechamos lo que sembramos. Las posibilidades de recuperar en abundancia cualquier cosa que regalemos, son inmensas.

 

INGREDIENTES

En la conducta de las personas que siembran en otros encontramos:

  1. Siembran y hacen seguimiento: Riegan y podan lo sembrado. Se vuelve un sistema de administración: Debemos dar y hacerle seguimiento a lo que sembramos para hacer que fructifique y nos llegue más y más; de lo contrario, no sacaremos nada del esfuerzo dedicado o del dinero invertido. La abundancia de la cosecha depende no sólo de cuánto se siembra, sino también de los cuidados posteriores. Si nos regamos, es como si nos conformamos con la mera acción de dar. La multiplicación proviene del seguimiento a la acción; proviene del riego. Hay  un viejo adagio que es un principio de vida: “El trabajo nos enseña a crecer” porque cuando plantamos, le hacemos seguimiento a algo. Dar y alejarnos no permite que la buena acción florezca.
  2.  

  3. No están preocupados por reclamar sus derechos:  Uno oye decir: “Tengo derecho a esto”. Esta actitud es contraria a la de sembrar. Si sembramos tenemos el derecho a creer que cosecharemos y no tenemos que andar reclamando nuestros derechos. Es la fe que ponemos en lo que damos, creyendo que todo volverá. Cuando caminamos por las calles y sonreímos, el noventa por ciento del tiempo, recibimos una sonrisa de alguien como respuesta. Por supuesto hay algo que nos hace sonreír: entendemos la vida y sus principios.
  4. Se preguntan cuáles son las semillas.  Puede ser el dinero, los valores ó pueden ser las ideas. Hay muchísimas cosas que podemos sembrar constantemente. Todo regresa.  Todo vuelve.

 

PASOS A SEGUIR

  1. Siempre siembre. Si no siembra, no podrá cosechar. No podrá ser receptor de bienes sin antes constituirse en benefactor para otros.  El principio de la siembra, constituye la diferencia entre ganar y perder. Los principios universales son efectivos. No producirán recompensa inmediata, pero siempre la traerán.
  2. Gánese el pan. El propósito de no alimentar a quien no trabaja, es que el hambre conduce a aprender la lección de que hay que ganarse el pan.  Si usted no siembra ideas en los demás, no tiene derecho a esperar nada. La vida es un regalo. Lo que le pase a través de ella es el resultado de lo ganado. Usted gana lo que llega a ser.
  3. Sembrar abundantemente.  El principio de la siembra, hace parte de los principios absolutos y no puede ser quebrantado sin sufrir pérdidas.  Si sembramos escasamente, cosecharemos escasamente.
  4. No dé lugar a la pereza.  Esta impide plantar, sembrar y regar.
  5. No permita la mezquindad.  La mezquindad hace que usted se aferre al dinero, a las ideas, a los talentos. Atesorar para sí mismos es una clase de temor a la competencia.

 

 El hombre generoso se volverá rico porque es generoso con su ser, su tiempo y su talento. Lo que entregamos es lo que construye.  Por ello, el proverbio establece que dando nos volvemos más ricos.

La aplicación honesta de los principios, los convierte en hábitos; a su vez, los hábitos correctos le añaden valor al carácter; todo lo que eleva el sentido moral, tiende a ser protegido, preservado y empleado para bien.

Reflexione  y responda:

¿En qué áreas de su vida está reteniendo algo que podría ser una semilla para otros?

¿Qué ha cosechado en su vida?  ¿A quién le puede agradecer esa siembra?

Auto-evaluación:

Vuelva a leer el principio ¿Qué tan bien aplica usted este principio en su vida?

Evalúese de 1 a 10 en moderación: (1) – (2) – (3) – (4) – (5) – (6) – (7) – (8) – (9) – (10)

¿Por qué se dio esta calificación?  ________________________________________________________________________

¿Qué beneficios obtendría al subir su calificación?  ___________________________________________________________

¿Qué acción específica puede poner en práctica para probar los beneficios de este Principio?
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Chequeo de la lectura diaria del principio:

L : (  )  M: (  ) M: (  ) J : (  )  V: (  )  S: (  )  D: (  )
Ponga un √  cuando lea y una X cuando no lo haga

Si no le gusta lo que está recogiendo,

es bueno que empiece a plantar algo diferente

 

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