Confianza en Dios

Confía en tu dinero y te hundirás; 
confía en Dios y florecerás como un árbol.

La mayoría de la gente piensa que si tuviese dinero, ascendería. ¿No es paradójico que esta creencia sea justamente lo contrario de lo que el principio reza?  “Confía en el dinero y te derrumbarás”.  No es entonces, el dinero lo que nos permite ascender; es algo más.  Enfocar nuestra atención sólo en el dinero, nos conduce al abismo.

En el dólar norteamericano se lee:  “En Dios confiamos”.  Los antepasados en esa nación entendieron la importancia de confiar y creen en Dios.  Reconocieron la valía de la Biblia. Se convirtió en el libro de consulta de las Cortes y era uno de los hechos absolutos que les dio fe y coraje.  Se dieron cuenta de que el dinero se convertiría en su Dios, así que imprimieron esas palabras justamente como una manera de recordarlo.

¿Qué significa confiar en Dios?

Confiar en algo significa que ello nos provee de dónde asirnos, es adorar, prestar atención y enfocarse en ello.  Significa aliarnos con aquello en lo cual confiamos. Confiar en Dios, significa que si le ofrecemos alianza, si confiamos en Él, vamos a decir: ¿Oye, Dios mío, y qué de esto?  ¿Qué de aquello?  Queremos respuestas de Dios.  Acudiremos al lugar que consideramos necesario en procura de respuestas, nos dirigiremos hacia Él en busca de raíces y en procura de los fundamentos.

Significa que dependemos y confiamos en Dios y ajustamos nuestros patrones de vida y de negocios alrededor de los valores de Dios.  Sus valores constituyen la verdadera clave. Si no somos dueños de estas verdades, ciertamente nos volveremos pedazos ya que la vida se nos puede convertir en la supervivencia de los más adaptados, o en lo que se haya aprobado como legal aunque sea inmoral.

¿Qué significa no confiar en Dios?

No significa que detengamos nuestra planificación, trabajo, o nuestros sueños.  No debemos volvernos pasivos y perezosos. Confiar en Dios no significa que Dios hace todo por nosotros, que como puede hacer milagros, todo lo va  a hacer aunque estemos pasivamente esperando su manifestación.

Perjuicios por confiar en el dinero y no en Dios

Confiar en el dinero antes que en Dios, nos pone en arenas movedizas por las siguientes razones:

· Un corazón sin temor a Dios no tiene control desde el interior y se volverá voluntarioso y rebelde. Sin el temor a Dios, las sociedades se tornan farisaicas.  Se comparan entre sí y justifican sus acciones.  El dinero, antes que Dios, se convierte entonces en la medida estándar para valorarnos y esto nos conducirá al abismo.  Desarrollaremos una tendencia a auto justificarnos. Dios puede ayudarnos porque Él tiene la Ley que crea el dinero.  Si deseamos florecer, debemos creer y confiar en Dios, entonces si se puede considerar el dinero como un subproducto de ciertos valores como un medio de intercambio.

· Sin confiar en Dios y sin establecer valores éticos y morales correctos, el dinero pasará por nuestros bolsillos como si éstos tuvieran huecos.  Tendremos dinero para verlo desaparecer. A lo largo del proceso de aprendizaje de cómo ganar dinero por medio del trabajo, se aprende, igualmente la manera de cómo administrarlo.  Si el dinero nos llega de manera fácil, como un regalo o algo así, y desconocemos cómo administrarlo correctamente, no hay balance ni equilibrio.

· Nos volvemos despilfarradores y perdemos el sentido de productividad. Sin las leyes de Dios que nos gobiernen, nos desequilibramos. Para frenar el despilfarro incrementamos los impuestos en vez de taponar los huecos en nuestros bolsillos. Si con impuestos se busca el punto de equilibrio, lo que hacemos es echar más dinero de impuestos en el saco roto.

INGREDIENTES

· Para ellos, confiar significa contar con alguien o con algo. La confianza proviene de la experiencia y de conocer a alguien. No podemos comprarla o exigirla. Se gana. Cuando experimentamos y llegamos a conocer a Dios, lo encontraremos fiel, sapiente, honesto y confiable.  La confianza en Él y el modelar nuestras vidas de acuerdo con sus leyes y valores, no aseguran la vida buena.

· Cuando dirigimos nuestra mirada a Él, buscaremos su carácter , su naturaleza, sus valores y lo que representa. Depositamos nuestra confianza en la vida y decimos que el sistema dispuesto por Dios ha existido durante mucho tiempo.  Esta verdad es la que hace que la vida continúe.

· Sabemos que cuando confiamos en el dinero, confiamos en algo temporal y perecedero.  Las Leyes de Dios son fijas y en ellas podemos confiar.  Son inmarcesibles. Los cielos y la tierra pasarán antes de que pasen sus Leyes.  Confiar en Dios hace que vivamos de acuerdo con las normas que aportan prosperidad.  Empero, confiar en el dinero nos hace mezquinos, no nos permite el punto de equilibrio y destruye nuestro carácter.

PASOS A SEGUIR:

Tres maneras de cómo podemos medir nuestra confianza en Dios:

Cuando las cosas le salen mal ¿A dónde acude?  En ocasiones hacia una persona en particular, porque se trata de la persona en quien confiamos.  Pero cuidémonos de la persona a quien nos dirigimos y el por qué vamos hacia ella.  Si es por cuestión de dinero, si sólo se trata de dinero, entonces estamos depositando nuestra confianza en el dinero.  Tratemos de saber la razón por la cual no disponemos de dinero y dirijámonos a Dios porque sabemos que podemos confiar en Él.

¿Cuánto esfuerzo dedicamos a estudiar los principios de Dios para no volver a caer?  Si buscamos los fundamentos cuando algo sale mal, nos sentiremos cómodos y sólidos.

¿Qué se necesitaría para que mintiéramos o robáramos con fines de lucro?  Solamente la persona puede mirarse en el espejo y contestarse tal pregunta.  En los negocios hay oportunidades, muchas veces, cuando se calla y no se dice toda la verdad para hacer sacar algo de ventaja.  Pero si somos honestos, tenemos que pensar que hay otras personas iguales a nosotros y que estas decisiones las debemos resolver internamente en nuestra conciencia, desde el punto de vista de la moral y la ética. Esto es crucial porque, a la larga, obrar con rectitud y ética paga.

Dios no es tanto un hacedor; es más bien una fuente de inspiración.  Dios nos ofrece dirección, nos señala el camino correcto. Así que tenemos que levantar la cabeza y comprender este mensaje.  Quienes no pueden confiar en Dios, invocan su nombre cuando se hallan en problemas. Esto quiere decir que en el fondo tienen cierta confianza en Dios, porque cuando llegan los problemas, acuden a la fuente que saben es segura, Dios.

Recuerde que la Aplicación correcta de los principios, los convierte en hábitos; a su vez, los hábitos correctos le añaden valor a su carácter. Todo lo que eleva el sentido moral, tiende a ser protegido, preservado y empleado para bien.

REFLEXIONE Y RESPONDA

¿Existe algo que no le permite confiar del todo en los principios de Dios?  ¿Qué es?

¿Qué decisiones ha tomado confiando en Dios y no en el dinero?

 

Auto-evaluación:

Vuelva a leer el principio ¿Qué tan bien aplica usted este principio en su vida?

Evalúese de 1 a 10 en moderación: (1) – (2) – (3) – (4) – (5) – (6) – (7) – (8) – (9) – (10)

¿Por qué se dio esta calificación?  ­­­________________________________________________________________________

¿Qué beneficios obtendría al subir su calificación?  ___________________________________________________________

¿Qué acción específica puede poner en práctica para probar los beneficios de este Principio?

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Chequeo de la lectura diaria del principio:

L : (  )  M: (  ) M: (  ) J : (  )  V: (  )  S: (  )  D: (  )

Ponga un √  cuando lea y una X cuando no lo haga

Muchas veces nuestro problema con Dios, consiste en que como sabemos que

puede hacer cualquier cosa, queremos que lo haga todo

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